Juego del psicólogo para niños: pautas y beneficios

Juego del psicólogo


¿Conoces el juego del psicólogo? Se trata de una actividad en grupo muy divertida y que tiene muchos beneficios entre los niños y las niñas, desde trabajar la empatía hasta incentivar la comunicación, dos de los grandes fundamentos de educar en inteligencia emocional.

De forma muy resumida, el juego del psicólogo consiste en que cada uno de los «pacientes» (todos los jugadores menos uno) tendrá que imitar a quien tiene a su derecha y responder las preguntas que haga el psicólogo de la forma como lo haría su compañero. El psicólogo no sabe por qué actúan de esa manera y debe adivinar qué le sucede al resto haciendo uso de su lógica.

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Regla primordial para jugar al psicólogo

La regla principal es que el niño elegido para ser el psicólogo no puede haber jugado nunca antes ni conocer las reglas. Solo así lograremos que tenga la incertidumbre total de no saber qué le ocurre al resto de participantes.

Una vez que se haya elegido el niño o la niña, se sentará en el medio de un círculo formado por el resto de participantes. El del centro será el psicólogo y todos los otros harán de «pacientes».

Pautas del juego del psicólogo

A los niños y niñas del círculo habrá que explicarles que tienen que adoptar la personalidad de la persona que tengan a su derecha, es decir, tendrán que hablar igual que ellos e imitar sus gestos. La actividad será muy interesante tanto si se conocen mucho como si no, ya que deberán hacer uso de toda su empatía y creatividad para ponerse en la piel del otro.

El psicólogo deberá adivinar «qué les pasa» y para ello irá realizando preguntas a todos los participantes, los cuales deberán responder como si fueran la persona de su derecha.

Como es lógico, el psicólogo estará totalmente espantado y no sabrá lo que sucede. La situación todavía se complicará un poco más cuando alguno de los participantes dé una respuesta incorrecta a las preguntas del psicólogo y otro de los niños que se haya dado cuenta grite: «¡Manicomio!». En ese momento, todos tendrán que levantarse y cambiarse de sitio.

El juego llegará a su fin cuando el psicólogo se dé cuenta de la broma que le han hecho y logre descubrir lo que sucede a los participantes.

Beneficios del juego del psicólogo

Por un lado, tenemos al peque que hace de psicólogo. Su paciencia será una de las cualidades que más trabajará con este juego, ya que deberá ser capaz de no perder los nervios cuando no tenga ni idea de qué pasa a su alrededor, especialmente a cada grito de «¡manicomio!».

Su originalidad e inventiva para pensar preguntas será otro de los grandes aprendizajes de la actividad. Deberá ir eligiendo a qué persona preguntar y qué le puede ser útil descubrir. Preguntas como «¿te gusta el fútbol?» o «¿llevas una camiseta negra?» pueden ser reveladoras. Como adulto, puedes ayudarle a pensarlas.

En el otro lado se encuentran los participantes, que deberán hacer un ejercicio de empatía enorme, así como de disimulo para no revelar cuál es el truco del juego. Cuando conozcan a la persona que tengan a su derecha será mucho más sencillo responder, pero si no saben cómo responder a alguna de las preguntas tendrán que improvisar. ¿Caerán en los estereotipos? ¡Podéis comentarlo al terminar! 

Todo ello creará un clima de confianza, comunicación y muchas risas, logrando que el grupo (una clase, un equipo de algún deporte, una familia, unos compañeros de colonias…) se conozca mejor y se refuercen sus vínculos.

Leer cuentos como La búsqueda del tesoro, que se puede personalizar con el nombre y el aspecto físico del niño o niña protagonista, también es un ejercicio muy recomendable para trabajar la inteligencia emocional en edades tempranas. En el libro, el/la peque se encuentra con seres fantásticos muy diferentes, con los que tendrá que empatizar para hacerse su amigo/a y seguir su viaje por el mar hasta encontrar el tesoro más valioso del mundo.