Cómo explicar la dislexia a un niño para normalizarla


Según el libro «Superar la dislexia», un 10% de la población sufre dislexia, por lo que en España se calcula que unos 600.000 niños tienen dislexia y muchos de ellos no lo saben. La autora de este maravilloso libro es Luz Rello, gran amiga de MiCuento, investigadora y fundadora de Change Dyslexia, una entidad social que lucha para eliminar las barreras de la dislexia.

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En «Superar la dislexia», Luz Rello da algunos consejos fantásticos para decirle a un niño o una niña que tiene dislexia, así como explicar qué es a otros niños que no la tienen. A continuación te resumimos algunas de estas pautas.

¿Decir al niño que tiene dislexia o no decírselo?

Antes de continuar con los consejos para explicar a un niño o una niña que tiene dislexia, plantéate la siguiente pregunta: ¿será beneficioso poner esa etiqueta? No hay ninguna obligación de hacerlo y ninguna decisión es mejor que otra, ya que existen casos de éxito en ambas situaciones.

Rello pone los siguientes ejemplos sobre casos en los que ha sido beneficioso tanto etiquetar como no hacerlo: «para algunos jóvenes es un alivio saber que tienen dislexia, porque entonces dejan de creer que son tontos, vagos o despistados. Además, si el colegio colabora, puede que sus compañeros y sus profesores lo ayuden a superarlo, estimulando sus fortalezas. Sin embargo, otras personas prefieren no tener etiqueta y trabajar duro en silencio sin ni siquiera saber que se llama dislexia. Eres tú el que conoce la personalidad del niño y puedes elegir».

La dislexia no es una enfermedad

Una vez hayas decidido que quieres explicar a tu hijo o hija que sus problemas de aprendizaje tienen nombre propio, lo primero que debes hacer es dar gracias de que se trata de dislexia y no de una mayor complicación. La dislexia, con trabajo y la ayuda adecuada, se supera, tanto en casos de niños pequeños como en adolescentes. Además, como hemos comentado en la introducción del artículo, es un trastorno muy frecuente, tanto que, en su clase, lo más seguro es que al menos haya otra persona con dislexia.

Hay que dejar claro que no es una enfermedad, ya que la propia comunidad científica lo cataloga como un trastorno específico del aprendizaje. Por esa razón, se recomienda referirse a ellos como «niños con dislexia», en lugar de «niños disléxicos».

La dislexia no tiene que ver con la inteligencia

Esto puede que al niño o la niña le cueste entenderlo y que no te crea al decírselo. Incluso a muchos disléxicos adultos les cuesta. Sin embargo, estudios basados en miles de personas han demostrado que no es verdad y muchos de ellos aseguran que las personas con dislexia tienen una inteligencia media o superior al promedio, así como una mayor capacidad de esfuerzo para superar sus problemas de aprendizaje.

Las personas con dislexia parecen, pero solo parecen, menos inteligentes, porque la lectura y la escritura están muy asentadas en nuestra sociedad. Por ejemplo, si en vez de comunicarnos con letras escritas, lo hiciéramos con música, ese problema desaparecería, ¿verdad? ¡Y no hace tantos años que todos los libros eran cantados!

¿Qué le pasa exactamente a alguien con dislexia?

Los estudios de investigación han revelado que la dislexia está asociada a la manera con la que el cerebro procesa información. Gracias a imágenes del cerebro que se han tomado con dispositivos modernos a personas con dislexia, han mostrado que no usan las mismas partes del cerebro que las personas sin dislexia. 

Las imágenes también muestran que el cerebro de las personas con dislexia no funciona de una manera eficiente cuando leen. Es por ello que la lectura parece un trabajo tan duro y lento, desmotivando así a los más pequeños.

¿Cómo iniciarse en la lectura de forma divertida?

Con la ayuda de expertos en dislexia, en MiCuento hemos adaptado algunos de nuestros libros personalizables para niños y niñas con dislexia para que también puedan disfrutar de la magia que se esconde detrás de las palabras. Estos cuentos facilitan la lectura gracias al tipo de letra, al color de fondo bajo el texto y al glosario incluido al final del libro. 

Además, la historia se personaliza para que el niño o la niña sea el/la protagonista, un hecho que atrapa desde la primera página y anima a seguir leyendo para descubrir qué aventuras le esperan. Las dos ediciones especiales por las que hemos empezado a adaptar nuestros libros son El dragón de las estrellas y yo y El Principito y yo. De este segundo cuento, un clásico entre los clásicos, nos habla Luz Rello (súper bien) en el siguiente vídeo:

 

Apoya siempre a tu hijo o hija

Ten en cuenta que quien tiene dislexia es el niño o la niña, no tú, aunque seguramente la sientas como tuya. Es por ello que hay que respetar su decisión sobre si quiere explicarlo al resto de compañeros de clase, solo a su círculo más íntimo o guardarlo en secreto. Valorará mucho que no le presiones en este aspecto y le apoyes en su decisión. 

En caso de que quiera compartirlo con el resto de la clase y no sepa cómo hacerlo, aquí te dejamos un ejemplo de carta que propone Change Dyslexia.

Déjale claro que puede confiar en ti, como siempre, independientemente de su dislexia. Su trastorno no cambia nada en casi ningún aspecto, solo en el esfuerzo extra que tendrá que realizar en la lectura y la escritura.