Mutismo selectivo en niños: Causas, síntomas y cuentos


Todos los niños y niñas, igual que los personajes de los cuentos, son diferentes. Unos son más valientes, a otros les encanta trabajar en equipo, unos son cariñosos, otros tienen casi siempre el ceño fruncido… y también los hay muy parlanchines y otros más reservados. 

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Dentro de los niños reservados hay unos pocos que sufren un trastorno llamado mutismo selectivo. Ocurre cuando no son capaces de hablar en ciertos entornos públicos o con determinadas personas y, aunque en el hogar sí que son habladores, cuando se encuentran en determinadas situaciones optan por no hablar, incluso en la misma escuela.

A continuación queremos explicarte cuáles son las posibles señales del mutismo selectivo y de qué forma puedes usar los cuentos para ayudar a los peques a abrirse cuando más les cuesta.

¿Cuáles son las causas y los síntomas del mutismo selectivo?

Generalmente, los padres empiezan a notar señales de mutismo selectivo cuando el niño o la niña tiene tres o cuatro años, aunque es habitual achacarlo a la timidez (y muchas veces es así). El trastorno no se suele diagnosticar hasta que el niño está en edad de educación primaria, cuando sus problemas para hablar se vuelven más evidentes.

Algunas señales que pueden indicar que el niño o la niña sufre mutismo selectivo pueden ser las siguientes: 

  • Hablar libremente en casa, pero volverse completa o parcialmente no verbal en la escuela o cuando está rodeado/a de extraños.
  • Incapacidad para hablar incluso con adultos conocidos, como los padres, en presencia de otras personas.
  • Uso de gestos, expresiones faciales y movimientos de la cabeza, en lugar de comunicación verbal.
  • Dificultad para hablar con sus compañeros en la escuela, algo que comporta que tenga pocos amigos o ninguno.
  • Estar «cerrado» o «paralizado» en situaciones sociales.

Las causas del mutismo se desconocen. Algunos expertos creen que se trata de una afección relacionada con alguna fobia o que tienen una historia familiar de mutismo selectivo, timidez extrema o trastornos de ansiedad, lo cual puede aumentar el riesgo de sufrir problemas similares. 

Los cuentos para trabajar el mutismo selectivo

Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños pueden superar el mutismo selectivo, aunque cuanto más mayores sean cuando se diagnostique la afección, más tiempo requerirá. Los tipos de tratamiento más eficaces son la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia conductual.

Como padres, resulta muy necesario eliminar la presión sobre el niño o la niña para que hable y no hay que mostrar sorpresa cuando lo haga, sino responder afectuosamente. Para progresar gradualmente también hay que quitarle la angustia del bloqueo, asegurándole que podrá hablar cuando esté listo y, para ello, debe centrarse solo en pasárselo bien.

Los cuentos pueden ser muy útiles para ayudar a los niños en este proceso de perder el miedo a hablar en determinados entornos. Un ejemplo útil es evitar hacer preguntas de forma directa. Por ejemplo, si el pequeño está observando las ilustraciones de un cuento en el que sale un dragón, en lugar de preguntarle directamente «¿qué animal es este?», prueba a hacerle un comentario trampa como «qué elefante más bonito». De esta manera el pequeño responderá de forma inconsciente que no es un elefante. Esto puede servir tanto cuando estéis solos como con más niños o personas que no son de su entorno íntimo.

Además, los cuentos personalizados permiten a los peques formar parte de las historias como protagonistas, con su nombre escrito a lo largo de las páginas, y se verán reflejados en el dibujo de su personaje, que puede, por ejemplo, llevar gafas, su peinado o tener su tono de piel. 

Cuentos como El Principito y yo, en el que el pequeño príncipe también se encuentra sin amigos, servirán de motivación y ayudarán al niño o la niña a ver que no son los únicos que tienen problemas y que pueden superarlos. Leer cuentos sirve como parte de la terapia y a los peques con mutismo selectivo les ayudará a relajar su angustia.