Juegos de psicomotricidad para 3 años

Juegos de psicomotricidad gruesa para niños de 2 a 3 años


La psicomotricidad gruesa es aquella habilidad que implica el movimiento de los músculos más grandes de nuestro cuerpo, como los de las piernas, los brazos, el abdomen, la espalda o la cabeza. Sirve para realizar actividades como saltar, correr, estar de pie, gatear, bailar…

En niños y niñas de 2 y 3 años, la mejor forma de fomentar la psicomotricidad gruesa es mediante juegos divertidos que impliquen desafíos de coordinación, agilidad, fuerza, equilibrio y velocidad de movimientos. A continuación, te vamos a dar 7 ideas para llevar a cabo en casa. 

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La tela de araña

En esta actividad para trabajar la motricidad gruesa necesitarás un hilo de lana, una cinta adhesiva y un pasillo. A diferentes alturas, pega distintos trozos de hilos de lana que vayan de una pared a otra, de manera que formen pequeñas barreras que los niños tengan que pasar por arriba o por abajo. Utilizando el equilibrio, los niños pasarán hacia el otro extremo del pasillo esquivando la telaraña.

Que el globo no caiga

El objetivo del juego es que el niño o la niña logre mantener un globo en el aire, sin que caiga al suelo, dándole golpes. Se puede hacer con las manos, pero también con la cabeza y los pies. Seguro que si al peque le empieza a llamar la atención el fútbol le va a gustar esta actividad.

Jugar a los bolos

Con este juego los más pequeños aprenderán a coordinar los movimientos con el objetivo de tirar el mayor número de bolos y trabajarán los brazos y las piernas con el lanzamiento. Podéis reciclar unas botellas de plástico vacías para crear vuestros propios bolos y para la bola puede servir una pelota antiestrés, ya que es blandita y no pesa mucho.

Seguir el camino

Puedes poner un hilo en el suelo, pegar una cinta adhesiva o dibujar un camino con una tiza. El objetivo es que el niño o la niña camine por encima de forma precisa, sin dejar de pisar nunca el hilo, la cinta o la línea de tiza. Además de practicar el equilibrio, servirá para entrenar el autocontrol y la paciencia, ya que si fuese por el peque, lo haría corriendo. Como se enseña en el cuento de Los tres cerditos, es mejor hacer las cosas poco a poco y bien que rápido y mal.

Circuito con aros

Hay que ubicar, trazando un camino, aros en distintas partes de la casa y el niño o la niña tendrá que seguirlo saltando de un aro al otro. Para hacerlo más divertido, podemos decirle al peque que se siente dentro del aro, se levante y salte lo más arriba posible, como si quisiera tocar las nubes.

Pintar con los pies

Solo necesitarás un poco de pintura y un rollo de papel pegado con cinta en el suelo. El niño o la niña deberá pisar la pintura, que podemos poner en un plato de plástico, y se moverá por el papel de manera coordinada para no salirse del lienzo y que las huellas queden bien definidas. También tendrá que ir con cuidado para mantener el equilibrio y no resbalarse.

Hacer muecas en el espejo

Los músculos de la cara forman parte de la psicomotricidad gruesa, así que también podemos entrenarlos. Una forma muy divertida de hacerlo es mediante las muecas y las gesticulaciones. Podéis jugar a imitaros mutuamente o a fotografías que encuentres en Internet o en una revista. Para subir el nivel, incluso se puede imitar a algún famoso o dibujo animado, ya sea diciendo unas palabras, bailando o cantando.