Actividades para trabajar la tolerancia a la frustración en niños

Actividades para trabajar la tolerancia a la frustración en niños


Jugamos con los niños desde que son muy pequeños, a veces juntos, como por ejemplo dibujando, y otras «compitiendo», como en cualquier juego de pelota. En algunos casos, el peque se enfada muchísimo cuando pierde y los padres nos preguntamos si es normal que tengan esas rabietas por un simple juego. 

Esta actitud es algo habitual en edades de 3, 4 o 5 años. Sin embargo, es posible trabajar la tolerancia a la frustración en niños siguiendo algunos consejos y llevando a cabo actividades como las que te recomendamos a continuación.

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¿Qué es la tolerancia a la frustración?

La frustración genera una emoción desagradable en todas las edades. No lograr cumplir las expectativas provoca malestar e incluso puede afectar a la autoestima

La tolerancia a la frustración es la habilidad que ayuda a manejar ese malestar para que no nos bloquee emocionalmente y mantenga la estabilidad emocional necesaria para afrontar esas situaciones que no salen como queremos. Gracias a ella, somos capaces de gestionar la frustración de forma constructiva y sana.

Para llegar a ser tolerantes frente a la frustración se necesitan dos factores: la maduración y el aprendizaje. Por ello es normal que los niños no tengan una tolerancia a la frustración desarrollada, ya que los más pequeños todavía no tienen las capacidades necesarias para afrontarla. 

Por esa razón es muy importante ofrecerles recursos y ejemplos que les ayuden en este aprendizaje. En nuestro podcast dedicamos el primer capítulo justo a hablar sobre cómo manejar el enfado de los niños y las niñas y te invitamos a escucharlo:

 

Consejos para mejorar la tolerancia a la frustración

En primer lugar, los papis debemos hacer autocrítica. En muchas ocasiones somos nosotros quienes tenemos una tolerancia a la frustración baja y nos enfadamos con nuestros hijos por simplemente hacer cosas de niños. Ellos no entienden por qué deberían vestirse rápido, que lleguemos de trabajar cansados o que ya te han llamado 20 veces en 5 minutos. Aprovecha este momento para pensar si tú mismo/a trabajas correctamente la tolerancia a la frustración. ¡Piensa que eres un ejemplo para los peques!

Teniendo eso claro, vamos a ver 5 puntos que resumen aquello que podemos hacer en casa para que nuestros hijos aprendan a manejar mejor la frustración:

  1. Deja que se equivoquen. A veces nuestra sobreprotección hace que haya pocas ocasiones en las que los niños se tengan que enfrentar ante la frustración y eso no ayuda a la hora de «practicar» a lidiar con ella.
  2.  Ayúdales a identificar sus emociones. Hay muchos juegos, como el semáforo de las emociones o el dado de las emociones, que les ayudarán a saber cuándo se sienten tristes, qué deben hacer para estar mejor o a valorar los momentos en los que están contentos.
  3. Normalizar el hecho de perder. Mientras jugamos con ellos hay que quitar hierro a ganar o perder y enfocarlo mucho más en lo divertido que es el juego. Eso incluye que, cuando gane el adulto, no exprese tristeza o rabia por perder, sino que debe usar frases como «vaya, has jugado mejor» o «la próxima vez ya sé que no tengo que moverme tan pronto».
  4. Disfrutar del camino, no solo de la meta. En consonancia con lo anterior, debemos elogiar su esfuerzo y sus acciones durante todo el juego, no solo si ganan al final.
  5. Enseñarles a relajarse. Salir del bucle de frustración no es sencillo, pero hay algunas prácticas de relajación para niños, como la técnica de la tortuga, que son muy interesantes.

Actividades para trabajar la tolerancia a la frustración

Leer es una de las mejores formas de trabajar la inteligencia emocional con los niños y las niñas. Para lograrlo hace falta que se identifiquen con los personajes de la historia y es mucho más sencillo si el cuento es personalizado. Al verse dentro del libro con su nombre y su aspecto físico, el peque es capaz de empatizar al máximo con todo lo que les ocurre a los personajes. 

Un cuento ideal para trabajar la emociones es La búsqueda del tesoro, ya que el niño o la niña protagonista emprende un viaje por los mares conociendo a sirenas, duendes, árboles milenarios y muchos otros personajes, cada uno con su propia personalidad y sus problemas. El peque les ayudará a solucionarlos poniéndose en su piel y aprendiendo a gestionar emociones de muchas formas distintas.

Los juegos en equipo también son muy beneficiosos, ya que además de reforzar el trabajo en equipo y la búsqueda de un objetivo común, les ayudan a suavizar la frustración y a ir interiorizándola como parte del juego.

En niños un poco mayores, juegos de mesa como La Oca o el Parchís también son muy beneficiosos, ya que además hay un factor de suerte en el que no pueden influir y deben aprender a asimilar. No les dejes hacer trampas ni a volver a tirar los dados para que, poco a poco, su tolerancia a la frustración sea más madura. ¡Solo practicando aprenderán!